Dos iniciativas locales conservan especies, alimentos y saberes, contribuyendo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2 y 15.

En el vivero de Jasy Porá se producen plantas de especies propias de la Selva Misionera. Fotografía: Instituto Nacional de Semillas (INASE).
¿Sabías que Puerto Iguazú cuenta con un Área Productora de Semillas Nativas reconocida oficialmente?
Se encuentra en la comunidad Mbyá Guaraní Jasy Porá, que en 2023 se convirtió en la primera comunidad de este pueblo originario en obtener la inscripción como Área Productora de Semillas Nativas (APSEN).
Este reconocimiento permite producir semillas y plantas de especies propias de la Selva Misionera con identidad y trazabilidad de origen. El material obtenido puede utilizarse para reforestar el territorio y abastecer a viveros de la región.
Marcelo Moreira, referente de Jasy Porá, y Guillermo Küppers están a cargo del vivero de árboles y plantas nativas. Allí trabajan con cedro, palo rosa, aguaí, caña fístola, guayubira, anchico colorado, ambay, lapacho negro y alecrín, además de algunos cítricos y variedades de orquídeas.

Recorrido por el Área Productora de Semillas Nativas de Jasy Porá. Fotografía: Instituto Nacional de Semillas (INASE).
Conocimiento ancestral y acompañamiento técnico
La inscripción de Jasy Porá como APSEN fue el resultado del trabajo conjunto entre la comunidad, el Instituto Nacional de Semillas (INASE), el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y otras organizaciones.
Durante el proceso se identificaron las especies y los árboles semilleros, y se incorporaron procedimientos para la recolección, cosecha y multiplicación del material vegetal.
El acompañamiento técnico se integró con los conocimientos ancestrales de la comunidad y su relación histórica con la selva. A su vez, la producción de plantas nativas representa una oportunidad para generar trabajo e ingresos dentro de la comunidad.

Entrega de la certificación como Área Productora de Semillas Nativas. Fotografía: Instituto Nacional de Semillas (INASE).
La Casa de Semillas de las 2.000 Hectáreas
En otro punto de Puerto Iguazú, Andreia Capelari y su familia llevan adelante una Casa de Semillas destinada principalmente a preservar variedades nativas y criollas relacionadas con la producción agroecológica y alimentaria.
En este espacio se conservan, clasifican y etiquetan semillas de maíces, porotos y otros cultivos. Cuando un productor pierde sus semillas como consecuencia de heladas, sequías, granizadas u otras situaciones, parte del material almacenado puede ser distribuido o intercambiado.
Toda la familia participa del proceso: cuida las plantas, cosecha, selecciona las semillas y prepara su almacenamiento. De esta manera, también se mantienen los conocimientos y las prácticas necesarias para continuar cultivándolas.
Dos formas de proteger un mismo patrimonio
El trabajo de Jasy Porá se concentra principalmente en especies forestales y ornamentales destinadas a la reforestación, mientras que la Casa de Semillas resguarda variedades vinculadas con la producción de alimentos.
Desde ámbitos diferentes, ambas propuestas contribuyen al cuidado del patrimonio natural y cultural de Puerto Iguazú. Conservar una semilla permite recuperar una planta, sostener la diversidad genética y mantener disponible un recurso esencial para el futuro del territorio.

La conservación de árboles semilleros permite obtener material vegetal con identidad y trazabilidad de origen. Fotografía: Instituto Nacional de Semillas (INASE).
Estas acciones contribuyen a los ODS
ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres
La producción de semillas y plantas nativas contribuye a conservar la biodiversidad, proteger las especies vegetales propias de la región y restaurar ambientes degradados.
ODS 2: Hambre cero
El resguardo de semillas nativas y criollas ayuda a mantener la diversidad genética de los cultivos y favorece sistemas de producción alimentaria más sostenibles.